Marta Molina, doctora en traumatología: «Las zapatillas de running deben sustituirse a los 700 kilómetros»

Marta Molina, doctora en traumatología: «Las zapatillas de running deben sustituirse a los 700 kilómetros»

Marta Molina, doctora en traumatología: «Las zapatillas de running deben sustituirse a los 700 kilómetros»

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Marta Molina, doctora en Traumatología, no se anda con rodeos: «las zapatillas de running deben sustituirse a los 700 kilómetros». El mensaje pincha donde duele, porque cambiar de modelo cuesta dinero y apego. Y aun así, cada kilómetro extra es una apuesta con tus articulaciones.

A los 20 minutos, el ritmo se estabiliza, la respiración encuentra su compás, todo parece en su sitio. Hasta que el cuerpo recuerda una molestia antigua y la transmite en un susurro insistente. Y en la cabeza aparece la frase de la doctora Marta Molina sobre los dichosos 700 kilómetros. Una duda corta el aire como una tijera.

¿Qué hay detrás del número mágico de los 700 km?

La idea no es caprichosa. La mediasuela —ese corazón blando que amortigua— se fatiga con cada impacto, pierde rebote y no vuelve del todo a su forma. El desgaste no siempre se ve por fuera, y ahí está la trampa. “Mis zapatillas están nuevas”, pensamos, mientras la espuma ya ha dicho basta.

Laura, 39 años, corrió su primer medio maratón con un par que amaba. En Strava marcaba 930 km cuando apareció un dolor en la parte exterior de la rodilla, sutil al principio, luego tozudo. Fue a consulta y escuchó algo incómodo: cambio tardío y sobrecarga. Estudios de laboratorio hablan de pérdidas del 20-30% de amortiguación entre los 500 y los 800 km, según compuesto y peso del corredor. Números fríos. Rodillas calientes.

La explicación es biomecánica y simple: menos amortiguación implica más pico de fuerza en cada apoyo y una pronación que puede hacerse más inestable. Los sensores de impacto muestran microaceleraciones que el cuerpo compensa como puede, con tensión en gemelos, cintilla o fascia. La espuma se cansa igual que tú. Por eso el umbral de los 700 kilómetros funciona como faro, no como dogma, y Marta Molina lo repite para ponernos un límite claro en la agenda.

Cómo alargar la vida útil sin jugarte las rodillas

Un gesto sencillo: asigna un “cuentakilómetros” a cada par. Anótalo en tu app de running, o escribe la fecha en la plantilla con rotulador y suma a ojo las salidas. Rotar dos pares reparte la carga y deja que la espuma recupere, como si ventilases un colchón. Y guarda las zapatillas solo para correr; el paseo al supermercado desgasta gratis.

Errores que casi todos cometemos: esperar al agujero en la suela, lavar en lavadora, secar al sol de julio, apretar los cordones como si fueran bridas. Y otro clásico tonto: apurar un mes más “porque toca carrera”. Seamos honestos: nadie hace eso todos los días. Si el talón se hunde sin resistencia o notas el pie más inestable en giros, el reloj interno está pitando. Escúchalo antes de que grite.

Un truco útil es el “test del balanceo”: apoya la zapatilla sobre una mesa y mece la puntera; si no hay retorno vivo, la mediasuela está fatigada. Marta Molina lo resume con claridad:

“Un recambio a tiempo evita una lesión por sobreuso. No hablamos de capricho, hablamos de tu manera de absorber la carga.”

Y por si te ayuda, guarda este recordatorio rápido:

  • Registra kilómetros por par.
  • Rota modelos si entrenas 3+ veces por semana.
  • Seca a la sombra y quita la plantilla tras tiradas largas.
  • Revisa suela, talón y torsión cada 100 km.

Cuando cambiar duele menos que una lesión

Todos hemos vivido ese momento en el que una molestia te roba el trote fácil del domingo. Cambiar de zapatillas no cura por arte de magia, pero corta una causa posible y te da margen para ajustar carga, técnica y sueño. A veces el mejor “tratamiento” es tan básico como reducir el ruido de fondo que no deja al cuerpo recuperar.

La doctora Molina insiste en un detalle que pasa desapercibido: con la espuma fatigada, tu técnica cambia sin pedir permiso. Cadencia más baja, zancada más larga, talón que golpea duro. Ese cóctel reduce tu economía de carrera y sube el riesgo justo cuando crees que solo estás ahorrando dinero. Cambiar a los 700 km no es una orden marcial, es un pacto razonable entre tu progreso y tu salud. Y sí, duele a la cartera, pero duele menos que parar seis semanas por una tendinopatía.

Punto clave Detalle Interés para el lector
Kilometraje tope Umbral recomendado de 600-800 km según peso, terreno y espuma; referencia práctica en 700 km. Te da una fecha de cambio clara, sin perderte en sensaciones.
Señales de desgaste Pérdida de rebote, hundimiento del talón, suela lisa, molestias nuevas en rodilla o fascia. Checklist sencillo para decidir hoy, no cuando ya duele.
Hábitos que ayudan Rotar pares, registrar kilómetros, secado a la sombra, no usar para el día a día. Alargas vida útil y reduces riesgo sin gastar más.

FAQ :

  • ¿Los 700 km son una regla fija?Son una referencia. Corredores más pesados, terrenos duros o espumas blandas pueden necesitar cambio antes; pesos ligeros y pista blanda, algo después.
  • ¿Cómo cuento kilómetros si no uso reloj o app?Multiplica tu media semanal por semanas de uso del par y súmalo en una nota del móvil. No es perfecto, pero funciona.
  • ¿Cambiar plantillas alarga la vida de la zapatilla?Las plantillas refrescan sensaciones, no regeneran la mediasuela. Si la espuma falló, es hora de recambio.
  • ¿Puedo reciclar o donar mis zapatillas viejas?Sí. Existen puntos de reciclaje para suelas y programas solidarios si aún tienen vida para caminar.
  • ¿Las minimalistas o maximalistas duran lo mismo?Varía por material. Las minimalistas tienen menos espuma que fatigarse; las maximalistas llevan más, pero también comprimen. Observa señales y respeta el rango.
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